LIBRO PRIMERO
EL NIHILISMO EUROPEO
I
RAZÓN DEL PLAN
I. El nihilismo está a la puerta; ¿de dónde nos viene este
huésped molesto como ninguno? Punto de partida: es un
error considerar como causas del nihilismo "la miseria so¬
cial" o la "degeneración fisiológica o la corrupción". Se tra¬
ta de la época más honrada y simpática. La miseria, la mise¬
ria corporal, anímica, intelectual, no tienen, por sí mismas,
poder suficiente para producir el nihilismo (esto es, la im¬
pugnación de valores, sentimientos, deseos). Estas necesida¬
des permiten siempre diferentes interpretaciones. Pero en una
interpretación concreta, en la interpretación cristiano-moral,
es en la que se aposenta el nihilismo.
2. La caída del cristianismo, en su moral (que es irrele¬
vante), que se vuelve contra el Dios cristiano (el sentido
de la veracidad, altamente desarrollado por el cristianismo, se
convierte en "asco" ante la falsedad y mentira de todo el
mundo cristiano y de toda la historia del cristianismo. Reac¬
ción del "Dios es la verdad" en la fanática creencia de que
"todo es falso". Budismo del "hecho"...).
3. El elemento decisivo es el escepticismo moral. La de¬
cadencia de la explicación oral del mundo, que ya no encuen¬
tra "sanción" ninguna, después de haber intentado refugiar¬
se en un más allá, termina en el nihilismo. "Todo carece de
sentido" (la inconsistencia de una explicación del mundo,
consagrada a la fuerza monstruosa, nos hace temer que todas
las explicaciones del mundo son falsas). Caracteres budistas,
deseo de la nada. (El budismo índico no ha encontrado tras
de sí un desarrollo fundamentalmente moral; por esto en el
6 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
nihilismo búdico hay una moral insuperada: la existencia co¬mo castigo, la existencia como error, combinadas, y, por consiguiente, el error como castigo: lo que es una evaluación moral.) Las tentativas filosóficas de superar el "Dios mo¬ral" (Hegel, panteísmo); superación del ideal popular: el sabio, el santo, el poeta. Antagonismo de "verdad", "belleza" y "bondad"...
4. Contra la "falta de sentido" por una parte, contra los
juicios morales por otra: ¿en qué medida toda ciencia y filo¬
sofía han estado hasta hoy bajo la influencia de los juicios
morales? ¿Y si se tiene en cuenta la hostilidad de la ciencia?
¿O el anticientificismo? Crítica del Espinosismo. Los juicios
morales cristianos vuelven a aparecer en los sistemas socialis¬
tas y positivistas. Falta una "crítica de la moral cristiana".
5. Las consecuencias nihilistas de las actuales ciencias
naturales (juntamente con sus tentativas de refugiarse en un
más allá). De sus esfuerzos nace, finalmente, una autodes¬
trucción, una tendencia suicida, un anticientificismo. Desde
Copérnico, el hombre ha pasado desde el centro que ocupa¬
ba a la periferia.
6. Las consecuencias nihilistas de las ideas políticas y eco¬
nómicas, donde todos los principios degeneran en papeles de
comedia: el vaho de la mediocridad, de la miseria, de la insin¬
ceridad, etc. El nacionalismo. El anarquismo, etc. Penas. Fal¬
ta la condición y el hombre redentores, el justificador...
7. Las consecuencias nihilistas de la historia y del "histo¬
riador práctico", es decir, el romanticismo. Posición del ar¬
te: falta absoluta de originalidad de su posición en el mundo
moderno. Su ensombrecimiento. Supuesto olimpismo de Goe¬
the.
8. El arte como preparación del nihilismo: Romanticismo
(Consecuencia de !os "Nibelungos" de Wágner).
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 7
I. NIHILISMO
1.
Nihilismo como consecuencia de la interpretación históri¬ca del valor de la existencia.
2.
¿Qué significa el nihilismo?: "Que los valores supremos han perdido" su crédito. Falta el fin: falta la contestación al "porqué".
3.
El "nihilismo radical" es la creencia en una absoluta desva-lorización de la existencia, cuando se trata de los supremos valores que se reconocen, añadiéndose a esto la idea de que no tenemos el más mínimo derecho a suponer un más allá o un en-sí de las cosas que sea "divino", que sea "moral viva".
Esta creencia es una consecuencia de la "veracidad des-arrollada"; por consiguiente, una consecuencia de la fe en la moral.
4.
¿Qué ventajas ofrece la hipótesis cristiano-moral?
1) Presta al hombre un valor absoluto, en oposición a su
pequenez, a su contingencia en el torrente del devenir y del
perecer.
2) Sirve a los abogados de Dios, en el sentido de que con¬
cede al mundo, no obstante la miseria y el mal, el carácter de
perfección—comprendiendo en él la famosa "Libertad"—: el
mal aparece pleno de "sentido".
3) Admite que el hombre posee un "saber" particular en
punto a los valores absolutos, y le proporciona de este mo¬
do, en lo que más importa, un "conocimiento adecuado".
8 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
4) Evita que el hombre se desprecie en cuanto hombre, que se declare contra la vida, que desespere del conocimien¬to: es también un "medio de conservación".
En resumen: la moral ha sido el gran "antídoto" contra el "nihilismo" práctico y teórico.
5.
Pero, entre las fuerzas que la moral ha sostenido, se en¬contraba la "veracidad": ésta acabó por volverse contra la moral, descubrió su "teleología", su consideración "interesa¬da"; y ahora la "inteligencia" de esta mentira, largo tiempo hecha carne y de la cual no creemos poder desembarazarnos, obra precisamente como estimulante. Nosotros comprobamos en nuestro interior, implantadas por la larga interpretación moral, necesidades que se nos aparecen desde entonces como exigencias de no-verdad; por otra parte, éstas son las nece¬sidades a las cuales parece ligado el valor y a causa de las cuales soportamos la vida. Este antagonismo, el no estimar lo que conocemos y el no poder estimar ya lo que es ilusión, engendra un proceso de descomposición.
6.
Tal es la antinomia.
Mientras creemos en la moral, "condenamos" la vida.
7.
Los valores supremos, a cuyo servicio consagraba la vida el hombre, sobre todo cuando eran muy difíciles y costosos, estos valores sociales se crearon para su fortalecimiento y fueron considerados como mandamientos de Dios, como "realidades", como "verdaderos" mundos, como esperanza y vida futura. Hoy, que conocemos la mezquina procedencia de estos valores, el universo nos parece desvalorizado, "falto de sentido",' pero éste es un estado meramente de transición.
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 9
8.
La consecuencia del nihilismo (la creencia en la falta de valor), como secuela de la desvalorización moral, es la pérdida del egoísmo (aun después de habernos convencido de la im-posibilidad de lo inegoístico); lo necesario ha perdido tam¬bién, para nosotros, su fuerza (aun después de habernos con¬vencido de la imposibilidad de un "liberum arbitrium" y de una "libertad inteligible"). Vemos que no podemos alcanzar la esfera en que hemos colocado nuestros valores, con lo que no por eso salen ganando en valor las otras esferas en las que nosotros vivimos; por el contrario, nos sentimos cansados, porque hemos perdido la fuente principal de ener¬gía. "¡En vano hasta el presente! "
9.
El pesimismo como preformación del nihilismo.
10.
A. El pesimismo como fuente—"¿dónde?"—en la ener¬gía de su lógica, como anarquismo y nihilismo, como analítica.
B. El pesimismo como decadencia—''¿dónde?"—, como enternecimiento, como sentimiento cosmopolita, como "tout comprendre" e historicismo.
"La tensión crítica": los extremismos avanzan al primer término y logran la preponderancia.
11.
"La lógica del pesimismo hasta el último nihilismo: ¿qué es lo que aquí da el impulso?" Concepto de la "desvaloriza¬ción", de la "falta de sentido": en qué medida las valoracio¬nes morales se encuentran detrás de todos los otros valores.
Resultado: los juicios morales son condenaciones, nega-ciones; la moral es reverso de la voluntad de vivir.
10 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
12.
FRACASO DE LOS VALORES COSMOLÓGICOS
A.
El nihilismo, como estado psicológico, aparecerá, primera-mente, cuando hayamos buscado un "sentido" a todo lo que pasa, que no está en lo que pasa: hasta el punto de que el que busca acaba por abatirse. El nihilismo es, entonces, el conocimiento de un largo despilfarro de fuerzas, la tortura que ocasiona este "en vano", la incertidumbre, la falta de ocasión de rehacerse de algún modo, sea éste el que sea; de tranquilizarse sobre cualquier cosa; la vergüenza de sí mis¬mo, como si hubiéramos estado engañados mucho tiempo... este sentido hubiera podido ser: el "cumplimiento" de un canon moral superior, en todo lo que ha sucedido, el mun¬do moral; o el acrecentamiento del amor y de la armonía en las relaciones entre los seres; o la realización parcial del estado de felicidad universal; o también la disolución en una nada universal: un fin, cualquiera que éste sea, sirve para dar un sentido a las cosas. Todas estas concepciones tie¬nen de común que quieren alcanzar algo por el proceso mis¬mo: y entonces advertimos que por este "devenir" nada se realiza... Por consiguiente, la causa del nihilismo es la decepción ante un pretendido fin del devenir, ya se refiera esta de¬cepción a un fin completamente determinado, ya sea que, de una manera general, se advierta que todas las hipótesis de un fin sustentadas hasta hoy con respecto a la "evolución en su conjunto" son insuficientes (el hombre no aparece ya como el colaborador, y menos aún como el centro del de¬venir).
El nihilismo, en cuanto estado psicológico, aparecerá en se-gundo lugar cuando se haya logrado una totalidad, una sis-tematización, o también una organización en todo lo que su-cede, de suerte que el alma sedienta de respeto y admira¬ción nade en la idea de un dominio y de un gobierno supe¬riores (si se trata del alma de un lógico, el encadenamiento
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 11
de las consecuencias y de la realidad absoluta bastarán para conciliario todo...). Una forma de unidad, una forma cual¬quiera de "monismo": y, por consecuencia de esta creencia, el hombre en un sentimiento de profunda conexión y de profunda dependencia frente a un "todo" que le es infinitamente superior, un "modus" de la divinidad... "El bien de la tota¬lidad exige el abandono del individuo"... Ahora bien, no exis¬te semejante totalidad. En el fondo, el hombre ha perdido la fe en su valor, desde el momento en que no es ya un todo infinitamente precioso lo que obra en él: lo que equivale a" decir que ha concebido ese todo para poder dar crédito a su propio valor.
El nihilismo, como estado psicológico, posee aún una ter-cera y última forma. Dados estos dos juicios, a saber: que por el devenir nada puede ser realizado y que el devenir no está regido por una gran unidad en la que el individuo pueda perderse enteramente como en un elemento de valor supe¬rior: queda el subterfugio de condenar este mundo del de¬venir todo entero, considerándole como ilusión, el inventar un mundo que se encuentre más allá, detrás de éste, un mundo que fuera el mundo-verdad. Pero desde que el hombre co¬mienza a advertir que tal mundo no ha sido edificado más que para responder a necesidades psicológicas y que no tie¬ne ningún derecho a la existencia, empieza a tomar vida una forma suprema de nihilismo, una forma que abraza la ne¬gación del mundo metafísico y se prohibe la creencia en un mundo-verdad. Colocándose en este punto de vista, se admite la realidad del devenir como única realidad, se niega toda clase de camino extraviado que conduzca al más allá y a las falsas divinidades; pero no se soporta este mundo, aunque no se le quiera negar...
¿Qué es lo que ha sucedido, en suma? El sentimiento del no-valor estaba realizado; mas se comprendió que no se po¬día interpretar el carácter general de la existencia ni por la idea de "fin", ni por la idea de "unidad", ni por la idea de "verdad". Nada se ha conseguido ni obtenido de este modo; la unidad que interviene en la multiplicidad de los aconteci¬mientos, falta; el carácter de la existencia no es "verdadero": es falso...: ya no hay, decididamente, razón para persuadirse
12 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
de la existencia de un mundo-verdad... En una palabra, las categorías: "causa", "final", "unidad", "ser", por las cuales hemos obtenido un valor para el mundo, quedan retiradas por nosotros; y desde entonces el mundo tiene el carácter de una cosa sin valor...
B.
Admitiendo que hayamos reconocido que el mundo no pue¬de ser interpretado por estas tres categorías y que, después de este examen, el mundo comienza a carecer de valor para nosotros, será preciso que nos preguntemos de dónde han llegado hasta nosotros estas tres categorías. ¡Tratemos de investigar si es posible negarlas todo crédito! Cuando haya¬mos despreciado estas tres categorías, la demostración de la imposibilidad de aplicarlas al mundo no es ya una razón su¬ficiente para despreciar el universo.
Resultado: la creencia en las categorías de la razón es la causa del nihilismo; nosotros hemos medido el valor del mundo por estas categorías, que se refieren a un mundo pu¬ramente ficticio.
Conclusión: todos los valores por los que nosotros hemos tratado hasta ahora de hacer estimable el mundo para nos¬otros, y por los cuales precisamente le hemos despreciado cuando se mostraron inaplicables, todos estos valores son, desde el punto de vista psicológico, los resultados de ciertas perspectivas de utilidad, establecidas para mantener y au¬mentar los campos de la dominación humana, pero proyec¬tadas falsamente en la esencia de las cosas. Sigue siendo, pues, la ingenuidad hiperbólica del hombre lo que hace que se con¬sidere él mismo como el sentido y la medida de las cosas...
13.
El nihilismo representa un estado patológico intermedio lo patológico es la generalización monstruosa, la conclusión de que nada tiene sentido), sea que las fuerzas productivas no son aún bastante fuertes, sea que la "decadencia" aún vaci¬la y sus medios auxiliares no han sido aún hallados.
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 13
"Supuesto de esta hipótesis": Que no hay verdad alguna; que no hay cualidad alguna absoluta en las cosas, que no hay "cosa en sí". Esto es el nihilismo, y, en verdad, el nihilis¬mo más extremo. Pone el valor de las cosas precisamente en el hecho de que a este valor no corresponde ni correspondió realidad alguna, sino que son sólo un síntoma de fuerza al lado del que pone el valor, una simplificación para fines vi-tales.
14.
Los valores y sus relaciones están en relación con el des¬arrollo de fuerza del que pone el valor.
La medida de la no creencia, de la supuesta "libertad del espíritu" como expresión del aumento de fuerza.
"Nihilismo" como ideal de la suprema potencia del espíri¬tu, de la vida más exuberante, en parte destructora, en parte irónica.
15.
¿Qué es una creencia? ¿Cómo nace? Toda creencia es un tener algo por verdadero.
La más extrema forma del nihilismo sería la creencia de que toda fe, todo tener por verdad algo es necesariamente falso, porque un verdadero mundo no existe. Así, pues, una apariencia de perspectiva, cuyo origen está en nosotros (en cuanto nosotros tenemos necesidad constantemente de un mundo más estrecho, más escorzado, más simplicado).
La medida de nuestra fuerza es cómo nos podemos confor¬mar a la apariencia, a la necesidad de la mentira, sin sucumbir.
¿En qué medida podría ser el nihilismo, como negación de todo verdadero mundo, de todo ser, una manera divina de pensar?
16.
Cuando nosotros nos sentimos "desengañados", no lo es¬tamos con respecto a la vida, sino que conservamos abiertos los ojos a las concupiscencias de todas clases. Contemplamos con cierto enojo burlón lo que llamamos "ideal". Nos des-
14 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
preciamos por no poder tener a raya a todas horas aquella absurda exaltación que se llama "idealismo". El hábito es más fuerte que el enojo del desengaño.
17.
"¿En qué sentido el nihilismo de Schopenhauer continúa siendo la consecuencia de un mismo ideal, creado por el teís¬mo cristiano?" El grado de certidumbre con relación al ob¬jeto del deseo más alto, a los valores superiores y a la suma perfección era tan grande, que los filósofos se apoyaban en él como en una "certidumbre absoluta", como sobre una cer¬tidumbre "a priori": con Dios en la cima como verdad "dada". "Ser igual a Dios", "fundirse en Dios": éste fue, durante miles de años, el objetivo del más ingenuo y el más convencido deseo (pero una cosa que convence no es por esto más ver¬dadera: no es más que "convincente". Observación destinada a los asnos).
Se ha olvidado el prestar a esta fijación de ideales una "rea-lidad personal": nos hemos hecho ateos. Pero ¿hemos re¬nunciado por esto al ideal? Los últimos metafísicos buscan, en resumidas cuentas, en éste la "realidad" verdadera, la "co¬sa en sí", con relación a la cual todo lo demás no es sino apariencia. Su dogma es que nuestro mundo de apariencias no es visiblemente la expresión de este ideal, por lo que no puede ser "verdadero", no podría remontarse a ese mundo metafísico que ellos consideran como causa. Es imposible que lo incondicionado, en cuanto representa esta perfección su¬perior, sea la razón de todo lo condicionado. Schopenhauer, que quería que fuese de otra manera, se vió forzado a ima¬ginar ese fondo metafísico como antítesis del ideal, como "voluntad mala y ciega": ésta podía ser, por consiguiente, "lo que aparece", lo que se manifiesta en el mundo de las apa¬riencias. Pero por esto no renunció a ese absoluto ideal...
(Kant parecía necesitar la hipótesis de la "libertad inteli¬gible" para descargar al "ens perfectum" de su responsabili¬dad en la manera como está condicionado el mundo, en una palabra, para explicar el mal: lógica escandalosa en un filó¬sofo...)
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 15
18.
"El signo más general de los tiempos modernos": el hom¬bre ha perdido, a sus propios ojos, infinitamente en dignidad. Largo tiempo ha sido el centro y el héroe trágico de la exis¬tencia en general; entonces al menos se esforzó en demostrar su parentesco con las partes más decisivas y más valiosas de la existencia: como hacen todos los metafísicos que quieren establecer la dignidad del hombre con la creencia de que los valores morales son valores cardinales; el que desecha a Dios se agarra tanto más fuertemente a la creencia en la moral.
19.
Toda valoración moral (como, por ejemplo, el budismo) termina en nihilismo: ¡éste es el porvenir de Europa! Se cree poder construir un moralismo sin fondo religioso, pero esto abre el camino al nihilismo. En la religión falta la ne¬cesidad de considerarnos como creadores de valores morales.
20.
La pregunta del nihilismo "¿para qué?" tiene su origen en la costumbre, corriente hasta aquí, en virtud de la cual el fin parecía fijado, dado, exigido desde fuera, es decir, por una "autoridad suprahumana". Cuando se dejó de creer en ésta, buscóse, según la antigua costumbre, otra autoridad que supiese hablar un lenguaje "absoluto" y "ordenar" fines y de¬beres. La autoridad de la "conciencia" está ahora en primera línea, como una indemnización en favor de la autoridad "per¬sonal" (cuanto más se emancipa la moral de la teleología más imperiosa se hace). O bien se apela a la autoridad de la "razón". O al "instinto social" (el rebaño). O también a la historia", con su espíritu inmanente, que posee su fin en ella misma y a la que nos podemos "abandonar". Se querría invertir el querer, la voluntad de un fin, el riesgo que se co¬rre señalándose a sí propio un fin: querríamos descargarnos
16 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
de la responsabilidad (se aceptaría el "fatalismo"). En fin: la "felicidad", y, con un poco de hipocresía, la "felicidad del mayor número". Nos decimos:
1) Un fin determinado no es absolutamente necesario.
2) Es imposible prever este fin.
Justamente ahora que la voluntad sería necesaria en su más fuerte manifestación, es la más "débil", la más "pusilánime". Desconfianza absoluta respecto de la fuerza orga-nizadora de la voluntad de conjunto.
21.
EL PERFECTO NIHILISTA.—El ojo del nihilista idea liza en el sentido de la fealdad, es infiel a lo que conserva en su memoria: permite a sus recuerdos que se caigan y se des hojen; no los protege contra esas pálidas decoloraciones que la debilidad extiende sobre las cosas lejanas y pasadas. Y lo que no hace consigo mismo no lo hace tampoco con todo el pasado de los hombres; deja que éste caiga.
22.
"El nihilismo es equívoco":
A. El nihilismo es el signo de un aumento de poder en el
espíritu: nihilismo activo.
B. El nihilismo es decadencia y retroceso del poder del
espíritu: nihilismo pasivo.
23.
EL NIHILISMO COMO ESTADO NORMAL. —Puede ser un signo de fuerza; el vigor del espíritu puede haberse acrecentado hasta tal punto, que los fines que éste se propo¬nía hasta un momento dado ("convicciones", "artículos de fe") parezcan impropios, (pues una fe expresa, generalmente, la necesidad de condiciones de existencia, una sumisión a la autoridad de un orden de cosas que hace prosperar y desarro-llarse a un ser, que le hace adquirir fuerzas...) ; por otra par-
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 17
te, el signo de no tener bastante fuerza para establecerse un fin, una razón de ser, una fe.
Alcanza su máximum de fuerza relativa como* fuerza vio¬lenta de destrucción: "como nihilismo activo". Su opuesto podría ser el nihilismo fatigado, que no ataca ya: su forma más célebre es el budismo, que es un nihilismo pasivo, con signos de debilidad; la actividad del espíritu puede estar fa¬tigada, "agotada", de suerte que los fines y los valores pre¬conizados hasta entonces parezcan impropios y no encuentren ya crédito, de suerte que la síntesis de los valores y de los bienes fines (piedra sobre la que reposa toda cultura sólida) se descomponga, y los diferentes valores se hagan la guerra: una "disgregación"..., entonces todo lo que alivia, todo lo que cura, todo lo que tranquiliza pasa al primer plano bajo di-ferentes disfraces, religiosos o morales, políticos o estéti¬cos, etc.
24.
El nihilismo no es solamente una meditación sobre ese "en vano", no es solamente el hábito de creer que todo merece perecer: el nihilismo pone mano a la obra también, destru¬ye... Esto es, si se quiere, ilógico; pero el nihilismo no se cree en la necesidad de ser lógico... Condición de espíritus vigo¬rosos y de voluntades fuertes es ésta—y para ellos es imposi¬ble detenerse en la negación del "juicio"—: la negación que obra tiene su origen en su naturaleza. El aniquilamiento por el juicio secunda el aniquilamiento por la acción.
25.
PARA LA GÉNESIS DEL NIHILISTA.—Adquirimos el valor de confesar lo que sabemos con certeza. Que yo he sido hasta aquí fundamentalmente nihilista, hace muy poco tiem¬po que me lo he confesado a mí mismo: la energía o el ra¬dicalismo con que he marchado como nihilista me han ocul¬tado este hecho importante. Cuando se camina hacia un fin, parece imposible que "la ausencia del fin por excelencia" sea un artículo de fe.
18 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
26.
EL PESIMISMO DE LAS NATURALEZAS FUER¬TES.—El "para qué" después de una lucha terrible, y aun después de la victoria. Que existe alguna cosa que tiene cien veces más importancia que saber si nos encontramos bien o mal: éste es el instinto fundamental de todas las naturale¬zas vigorosas, y, por consiguiente, también de saber si otras se encuentran bien o mal. Este instinto les dice que nos¬otros tenernos un fin, por el cual no vacilamos en hacer sa¬lo que se debe a Napoleón: casi todos las más altas esperan¬zas de este siglo.)
2. CAUSAS REMOTAS DEL NIHILISMO
27.
CAUSAS DEL NIHILISMO.—I) "Falta la especie su¬perior", es decir, aquella especie cuya fecundidad y poder in¬agotables mantienen la creencia en el hombre. (Recordemos lo que se debe a Napoleón: casi todas las más altas esperan¬zas de este siglo.)
2) "La especie inferior"—"rebaño", "masa", "sociedad"— olvida la modestia y exagera sus necesidades hasta hacer de ellas valores "cósmicos" y "metafísicos". De este modo, la existencia entera se "vulgariza": pues en cuanto la masa gobierna tiraniza a los hombres de excepción, lo que hace perder a éstos la fe en sí mismos y los conduce al nihilismo.
Todas las tentativas para crear tipos superiores han fraca¬sado (el "romanticismo", el artista, el filósofo) contra la ten¬tativa de Carlyle de prestarlos valores morales superiores.
"Resistencia" contra los tipos superiores como resultado.
"Envilecimiento e incertidumbre de todos los tipos supe¬riores." La lucha contra el genio ("poesía popular", etc.). La compasión por los humildes y por los que sufren como tipo de medida para la "evaluación" del alma.
Falta el "filósofo", el intérprete de la acción, y no solamen¬te el que la transforma en poseía.
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 19
28.
El nihilismo "incompleto", sus formas: vivimos en medio de éste.
Las tentativas para escapar al nihilismo sin transmutar es¬tos valores producen el efecto contrario: conducen el proble¬ma a un estado agudo.
29.
FORMAS DEL ATURDIMIENTO.—En lo interior: no saber cómo salir de sí mismo. Tentativas de salir de este es¬tado por medio de la embriaguez: embriaguez como música, embriaguez como crueldad en el goce trágico de la caída de los más nobles, embriaguez como ciego entusiasmo por cier-tos hombres y ciertas épocas (como odio, etc.). Tentativa de trabajar aturdido, como instrumento de la ciencia: abrir los ojos a los pequeños goces, por ejemplo, a los goces del afi¬cionado (miramientos para consigo mismo); este mismo sen¬timiento generalizado hasta constituir un "pathos"; la místi¬ca, el goce voluptuoso del eterno vacío; el arte "por el arte" ("le fait"); el "conocimiento puro" como narcótico del has¬tío de sí propio; cualquier trabajo constante, cualquier pe-queño fanatismo; la confusión de todos los medios, enfer¬medad por excesos en general (la disipación mata el placer).
1) Debilitación de la voluntad como resultado.
2) Sentimientos encontrados de orgullo y humildad.
30.
Se acercan los tiempos en que habremos de pagar muy caro haber sido cristianos durante dos mil años: estamos perdiendo el punto de apoyo que nos hacía posible la vida: ignoramos de dónde venimos ni adonde vamos. Nos precipi¬tamos bruscamente en las valoraciones contrarias con cierto grado de energía engendrado precisamente en el hombre por esta sobreestimación extrema del hombre.
20 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
Ahora todo nos parece falso, de arriba abajo; por todas partes, "palabras", confusión, debilidad o exaltación:
a) Se intenta una especie de solución terrestre, pero en el
mismo sentido que el triunfo "definitivo" de la verdad, del
amor y de la justicia (el socialismo: "igualdad de la per¬
sona").
b) Se trata igualmente de mantener el ideal moral (con la
preponderancia del altruismo, de la abnegación, de la nega¬
ción de voluntad).
c) Se trata de mantener el más allá, aunque no sea más
que como incógnita antilógica; pero se le interpreta de modo
que se pueda sacar de él una especie de consuelo metafísico del
viejo estilo.
d) Se tratará de leer en los acontecimientos la antigua
"dirección divina", esa dirección que recompensa, que casti¬
ga, que educa y que nos conduce a un orden de cosas más
perfecto.
e) Se cree, antes como después, en el bien y en el mal: de
suerte que se considera como tarea la victoria del bien y la
destrucción del mal (esto es muy inglés; el caso típico de
este espíritu superficial es John Stuart Mill).
f) El desprecio de lo que es "natural", del deseo, del
"ego"; tentativa de interpretar la intelectualidad más alta y
el arte más elevado como una consecuencia de la renuncia
a la personalidad, como "desinteressement".
g) Se permite a la Iglesia que se siga inmiscuyendo en
todos los acontecimientos esenciales, en todos los hechos
principales de la vida individual, para darlos una "consagra¬
ción", un "sentido superior"; tenemos siempre el "Estado
cristiano", el "matrimonio cristiano".
31.
Ha habido tiempos más profundos que el nuestro; tiempos, por ejemplo, como aquel en que apareció Buda, en que el pue¬blo mismo, después de siglos de largas disputas filosóficas, se encontró tan extraviado en los laberintos de las opiniones filosóficas, como los pueblos europeos se enredaron duran-
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 21
te mucho tiempo en las sutilezas de los dogmas religiosos. En vano pretendemos convencernos, con ayuda de la lite¬ratura y de la Prensa, de la grandeza de nuestro tiempo; los millones de espiritistas y una cristiandad con un sello tan deforme como el de las invenciones inglesas, es mejor punto de vista para juzgar este siglo.
El pesimismo europeo está aún en su comienzo. Un testi-monio contra sí mismo: no tiene aún aquella terrible y an¬siosa fijeza de mirada en que se refleja la nada, como la tuvo un tiempo en la India; hay todavía en él mucho "hecho", pero no "devenido"; es un pesimismo demasiado erudito y poético; creo que mucho de lo que hay en él es imaginado, es efecto y no causa.
32.
CRITICA DEL PESIMISMO HISTÓRICO.—Negación del punto de vista eudemonológico como última reducción a la pregunta: ¿qué sentido tiene esto? Reducción del oscureci-miento.
"Nuestro pesimismo": el mundo no tiene el valor que nos-otros creemos; nuestra misma fe ha acrecentado de tal modo nuestro afán de conocimiento, que hoy debemos decir esto. Últimamente, el mundo aparece de este modo como de me¬nos valor; así sentiremos nosotros, en definitiva: sólo en este sentido somos pesimistas, a saber: con la voluntad de con-fesarnos sin ambajes esta trasmutación y no dejarnos enga¬ñar por las antiguas maneras de pensar.
Justamente por este camino encontramos el "pathos" que nos impulsa a buscar nuevos valores. "In summa", el mundo pudiera tener más valor del que nosotros creemos; debemos reflexionar sobre la ingenuidad de nuestro ideal y que quizá, en conciencia, para darle la más alta interpretación, no he¬mos dado a nuestra existencia humana ni siquiera un valor moderado.
¿Qué es lo que ha sido divinizado? Los instintos de valora-ción del rebaño (aquello que le hace la subsistencia po¬sible).
22 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
¿Qué es lo que ha sido calumniado? Lo que separa a los hombres superiores de los inferiores, el instinto creador de abismos.
33.
CAUSAS DE LA APARICIÓN DEL PESIMISMO:
1) Los instintos vitales más poderosos y más fecundos han
sido "calumniados" hasta aquí, de suerte que sobre la vida
pesa una maldición.
2) La bravura creciente y la desconfianza más temeraria
del hombre comprenden que estos instintos no pueden ser
separados de la vida y, por consiguiente, se vuelven contra
la vida.
3) Sólo prosperan los mediocres, que no sienten este con¬
flicto ; la especie superior fracasa e indispone contra ella como
producto de la degeneración; por otra parte, nos indignamos
contra el mediocre que quiere aparecer como el fin y el sen¬
tido (nadie puede ya responder a un "¿porqué?").
4) El empequeñecimiento, la facultad de sufrir, la inquie¬
tud, el apresuramiento, la confusión aumentan sin cesar; la
actualización de todo este movimiento, eso que se llama la
"civilización", es cada vez más fácil y el individuo "desespe¬
ra" y se "somete" ante este enorme mecanismo.
34.
El pesimismo moderno es la expresión de la inutilidad del mundo moderno, no del mundo y de la existencia en general.
35.
El "exceso de los dolores sobre los placeres" o el exceso in-verso (hedonismo); estas dos doctrinas son ya indicios del nihilismo...
Pues en los dos casos no se establece otro sentido final que el del placer o el desplacer.
Pero así habla una clase de hombres que no tiene el valor de crearse una voluntad, una intención, un sentido; para toda
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 23
clase de hombres un poco más sana, el valor de la vida no se mide por el metro de estas cosas accesorias. Y fácilmente podríamos imaginar un exceso de dolor que provocase "a pe¬sar de esto" una voluntad de vivir, una afirmación de la vida, frente a la necesidad de este exceso.
"La vida no vale la pena de ser vivida"; "resignación"; "¿de qué sirven las lágrimas?"; ésta es una manera de discutir débil y sentimental. "Un monstre gai vaut mieux qu'un senti¬mental ennuyeux".
36.
El filósofo nihilista está convencido de que todo lo que su¬cede, carece de sentido y es vano, y de que no debería ha¬ber nada falto de sentido ni vano. Pero ¿por qué este no de¬bería? De donde saca este "sentido", esta "importancia". El nihilista piensa, en suma, que si echamos una mirada so¬bre semejante "ser", vacío e inútil, éste no satisface al filóso¬fo, le causa una impresión de vacío y desolación. Tal afir¬mación está en contradicción con nuestra sutil sensibilidad de filósofo. Equivale a llegar a esta apreciación absurda; es preciso que el carácter de la existencia "satisfaga" al filóso¬fo", para que ésta pueda subsistir con pleno derecho...
Desde este momento se comprende fácilmente que el pla¬cer y el desplacer, en el terreno de los hechos, no pueden ser considerados sino como medios; y hay que preguntarse toda¬vía si, de una manera general, nos será posible ver el "sen¬tido", "el fin", si la cuestión de la falta de sentido o de su contrario no será insoluble para nosotros.
37.
EVOLUCIÓN DEL PESIMISMO AL NIHILISMO.— DESNATURALIZACIÓN DE LOS VALORES.—ESCO¬LÁSTICA DE LOS VALORES.—Los valores aislados e idea¬lizados, en lugar de conducir y dominar la acción, se vuel¬ven contra la acción que desaprueban.
Contradicciones, en vez de grados y de órdenes naturales,
24 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
Odio a la jerarquía. Las contradicciones corresponden a una época populachera, porque se las percibe fácilmente.
El mundo reprobado en presencia de un mundo edificado artificialmente, de un "mundo-verdad"; se advierte que no queda ya más que el "mundo reprobado", y se carga a cuenta de éste la suprema desilusión.
Entonces nos encontramos frente al nihilismo; se han con-servado los valores que juzgan, ¡y nada más!
Esto da nacimiento al problema de la fuerza y la debilidad:
1) Los débiles se estrellan aquí.
2) Los fuertes destruyen lo que no se rompe.
3) Los más fuertes superan los valores que juzgan.
"Todo esto reunido crea la edad trágica".
3. EL MOVIMIENTO NIHILISTA COMO EXPRESIÓN DE LA DECADENCIA
38.
Recientemente se han cometido muchos abusos con el em¬pleo de una palabra de sentido relativo y en el fondo insu¬ficiente; por todas parte se habla de "pesimismo"; se discu¬te alrededor de la cuestión a la que hay que dar solución, la cuestión de quién es el que tiene más derecho: si el pesi¬mismo o el optimismo.
No se ha comprendido lo que, sin embargo, es palpable: que el pesimismo no es un problema, sino un síntoma; y que esta palabra debía ser reemplazada por la de "nihilismo"; que la cuestión si el no ser es mejor que el ser, es ya de por sí una enfermedad, un indicio de decadencia, una idiosin¬crasia.
El movimiento nihilista es la mera expresión de una de¬cadencia fisiológica.
39.
HAY QUE COMPRENDER.—Que toda especie de deca¬dencia y de indisposición ha ayudado constantemente a crear evaluaciones generales; que en las evaluaciones que han pre-
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 25
dominado, la decadencia misma es la que ha vencido; que no tenemos que luchar solamente contra las condiciones creadas por la degeneración actual, sino que toda decadencia, tal como ha existido hasta aquí, se ha transmitido, y, por con¬siguiente, se ha conservado viva. Semejante aberración uni¬versal de la humanidad que se desvía de sus instintos funda¬mentales, semejante decadencia general de las evaluaciones es el problema "par excellence", el verdadero enigma que el "animal hombre" ofrece al filósofo.
40.
EL CONCEPTO "DECADENCE".—La defección, la des-composición, el perecimiento, no tienen nada de censurables en sí mismos; no son más que la consecuencia necesaria de la vida, del crecimiento vital. El fenómeno de la decadencia es tan ne¬cesario como el del florecimiento y progreso de la vida; pero no poseemos el medio de suprimir este fenómeno. Muy al contrario, la razón exige que le dejemos sus derechos.
Es una vergüenza para todos los teóricos del socialismo ad-mitir que pueda haber circunstancias, combinaciones sociales en las que el vicio, la enfermedad, el crimen, la prostitución. la miseria no se desarrollen ya... Esto es condenar la vida... Una sociedad no es libre de conservarse joven. Y aun en el momen-to de su apogeo, deja excrecencias y detritus. Cuanto más audaz y enérgicamente progresa, más se multiplican sus erro-res, sus deformidades, más cerca está de su caída... No se pue-de suprimir la caducidad por medio de instituciones. Ni la enfermedad. Ni el vicio.
41.
IDEA FUNDAMENTAL DE LA DECADENCIA.—Lo que se ha considerado hasta aquí como su causa no es más que la consecuencia.
De este modo se transforma toda la perspectiva del "proble-ma moral".
Toda la lucha moral contra el vicio, el lujo, el crimen y aun contra la enfermedad, aparece como una ingenuidad, como
26 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
una cosa superflua; no hay "corrección" (contra el "remordi-miento").
La decadencia misma no es cosa que se tenga que comba¬tir; es absolutamente necesaria y propia de toda época, de todo pueblo. Lo que hay que combatir con todas nuestras fuerzas es la importación del contagio a las partes sanas del organismo.
¿Lo hacemos así? Hacemos todo lo "contrario". Precisa-mente en este punto se han dirigido los esfuerzos del lado de la "humanidad".
¿En qué relación se encuentran con esta cuestión biológica fundamental, los que se ha considerado hasta el presente como valores superiores? La filosofía, la religión, el arte, etc.
(La cura: por ejemplo, militarismo, de Napoleón en adelante, que fue el que vió en la civilización su enemiga natural.)
42.
Lo que hasta ahora se ha considerado como causa de la de-generación son sus consecuencias.
Pero también lo que se ha considerado como remedio con¬tra la degeneración no son más que paliativos contra cier¬tos efectos de ésta. Los "sanados" son sólo un tipo de los degenerados.
Consecuencias de la "decadence": El vicio, el temperamento vicioso, la enfermedad, la diátesis, el crimen, la criminalidad, el celibato, la esterilidad, el histerismo, la debilitación de la voluntad, el alcoholismo, el pesimismo, el anarquismo, el li-bertinaje (también el espiritual). Los calumniadores, los di-famadores, los desesperados, los destructores.
43.
Para el concepto "decadence":
1) El escepticismo trae su origen de la decadencia; lo mis¬
mo que el libertinaje del espíritu.
2) La corrupción de las costumbres trae su origen de la
decadencia (debilitamiento de la voluntad, necesidad de es¬
timulantes violentos...).
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 27
3) Los métodos de tratamiento, psicológicos y morales,
no cambian la marcha de la decadencia, no la dificultan, son
fisiológicamente nulos.
Hacer comprender la gran utilidad de estas "reacciones" pretenciosas; son formas de la narcotización empleada con¬tra ciertas consecuencias fatales; no llegan a expulsar el ele¬mento morboso; son muchas veces tentativas heroicas para anular al hombre de la decadencia, para suprimir un míni¬mum de su malignidad.
4) El nihilismo no es una causa, sino sólo la lógica de la
decadencia.
5) El "bueno" y el "malo" no son sino dos tipos de la
decadencia; están de connivencia en todos los fenómenos
fundamentales.
6) La cuestión social es un resultado de la decadencia.
7) Las enfermedades, ante todo las afecciones nerviosas y
cerebrales, indican que la fuerza defensiva de la naturaleza
vigorosa falta; lo mismo sucede con la irritabilidad, de suer¬
te que el placer y el disgusto se convierten en problemas de
primer término.
44.
Tipos más generales de la decadencia:
1) Con la idea de arbitrar remedios se escoge lo que ace¬
lera el agotamiento: éste es el caso del cristianismo (para ci¬
tar el caso más general de extravío del instinto: éste es el
caso del "progreso").
2) Se pierde la fuerza de resistencia contra las excitacio¬
nes—nos sometemos a las condiciones del acaso—, se abulta
y se exagera hasta lo monstruoso el valor de los hechos...
una supresión de la "personalidad", una disgregación de la
voluntad; aquí hay que citar toda una categoría de la moral:
la moral altruista, la que tiene constantemente en la boca la
palabra "piedad"; en ella lo que hay de esencial es la debili¬
dad de la personalidad, de suerte que vibra al unísono y tiem¬
bla sin cesar, como una cuerda demasiado sensible... una irri¬
tabilidad extremada...
3) Se confunde la causa con el efecto; no se entiende la
28 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
decadencia en el sentido fisiológico y se ve en sus últimos resul¬tados la verdadera causa del malestar; aquí hay que citar toda la moral religiosa...
4) Se desea un estado en el que no se sufriera. La vida es, efectivamente, considerada como la causa de todos los males; se aprecian los estados inconscientes, apáticos (el sueño, el síncope) para darles un valor muy superior al de los estados conscientes: de aquí un "método"....
45.
PARA LA HIGIENE DE LOS "DÉBILES".—Todo lo que se hace en estado de debilidad fracasa. Moral: no hacer nada. Pero lo que es peor es que, precisamente, el poder de suspender la acción, de no reaccionar, es el más gravemente afectado bajo la influencia de la debilidad: que no se reaccio¬na nunca más de prisa, más ciegamente que cuando no se debía reaccionar...
El vigor de una naturaleza se manifiesta en el detener y retrasar la reacción; una cierta αδιαφορία le es tan caracte¬rística como a la debilidad la necesidad del movimiento con¬trario; la improvisación, la imposibilidad de refrenar la ac¬ción. La voluntad es débil y el remedio para no hacer ton¬terías sería tener una voluntad fuerte y no hacer nada... "Con-tradictio"... especie de auto-destrucción; el instinto de conser¬vación se ve comprometido... "El débil se hace daño a sí mis¬mo"... Este es el tipo de la "decadence"...
De hecho, encontramos una colección considerable de prác-ticas que pueden "provocar" la impasibilidad.
El instinto sigue una buena pista en el sentido de que es más útil no hacer nada que hacer algo...
Todas las prácticas de las órdenes religiosas, de los filóso¬fos solitarios, de los faquires, están inspiradas en una justa evaluación del mundo, según la cual una cierta especie de hombres es la más útil a sí misma cuando impide la acción en lo posible.
Medios para facilitar esto: la obediencia absoluta, la acti-vidad mecánica, la separación de los hombres y de las cosas que exigirían una decisión y una acción inmediatas.
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 29
46.
DEBILITACIÓN DE LA VOLUNTAD.—Este es un sím-bolo que puede inducir a error. Pues no hay voluntad, y, por consiguiente, no hay ni voluntad fuerte ni voluntad débil. La multiplicidad y la disgregación de los instintos, la ausen¬cia de un sistema que los regule uniéndolos y ordenándolos termina en "la debilitación de la voluntad"; la coordinación de estos instintos bajo la dominación de uno solo termina en la "voluntad fuerte"; en el primer caso, esto es oscilación y falta de equilibrio; en el segundo, la precisión y la claridad de la orientación.
47.
Lo que se hereda no es la enfermedad, sino la diátesis; la impotencia para resistir el peligro de las inmigraciones per-niciosas, la fuerza de resistencia que se rompe, etc.; para expresar este mismo hecho desde el punto de vista moral: la resignación y la humildad frente al enemigo.
Me he preguntado si no podríamos comparar todos estos valores superiores de la filosofía, de la moral, de la religión, tales como han tenido curso hasta aquí, con los valores de los seres debilitados, de los alienados y de los neurasténicos; bajo una forma más benigna, representan "los mismos males"...
El valor de todos los estados morbosos consiste en que muestran, bajo un cristal de aumento, ciertas condiciones que, aunque normales, son difícilmente visibles en el estado normal...
Salud y enfermedad no son nada fundamentalmente distin¬to, como lo creía la medicina antigua, como lo creen aún ciertos practicones. No hay que hacer de ellas entidades dis¬tintas que se disputan el organismo vivo y le convierten en campo de batalla. Esas son tonterías y charlatanerías que no sirven para nada. En realidad, no hay entre estas dos maneras de ser más que diferencias de grado; la exageración, la des¬proporción, la falta de armonía de los fenómenos normales es lo que constituye el estado morboso (Claudio Bernard).
30 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
Así como "el mal" puede ser considerado como la exagera-ción, la discordancia, la desproporción, igualmente "el bien" puede ser un régimen protector contra los peligros de la exa-geración, de la discordancia, de la desproporción.
"La debilidad hereditaria" como "sensación dominante", causa de los valores superiores.
La "debilitación" considerada como una "tarea"; la de-bilitación de los deseos, de las sensaciones de placer y des-placer, de la voluntad de poderío, del sentimiento de orgu¬llo, del deseo de aumentar sus bienes; la debilitación consi¬derada como una humillación; la debilitación considerada como creencia; la debilitación considerada como hastío y ver¬güenza de todo lo que es natural, negación de la vida, en¬fermedad y debilidad habituales; la debilitación que renuncia a la venganza, a la resistencia, a la enemistad y a la cólera.
El error en el tratamiento: no se quiere combatir la debili¬dad por un sistema fortalecedor, sino por una especie de jus-tificación y de moralización, es decir, interpretándola...
Hay dos estados absolutamente diferentes que se toman el uno por el otro; por ejemplo, el reposo de la fuerza, que con-siste esencialmente en abstenerse de la reacción (el prototipo de los dioses a los que nada conmueve) y el reposo del ago-tamiento, la rigidez que llega hasta la anestesia. Todos los métodos de filosofía ascética aspiran a esta última condición, pero entienden, en realidad, la primera, pues dan, al estado a que han llegado, atributos que harían pensar que es un estado divino el que se ha alcanzado.
48.
EL ERROR MAS PELIGROSO.—Hay una idea que no parece prestarse a confusión alguna, que no tiene carácter al-guno equívoco, y es la idea de agotamiento. Pero el agota-miento puede ser adquirido, puede ser transmitido por heren-cia; en los dos casos transforma el aspecto de las cosas, el "valor de las cosas"...
A la inversa de aquel que por su misma plenitud, esa ple-nitud que él representa y siente y de una parte del cual se
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 31
desprende voluntariamente para abandonarse a las cosas, para verlas más plenas, más poderosas, más ricas en porvenir; a la inversa de aquel que puede dar de cualquier manera, el agotado empequeñece y desfigura todo lo que ve, empobrece el valor, es nocivo...
Parece que en este punto no es posible el error; a pesar de esto la historia presenta el hecho espantoso de que los agota¬dos han sido siempre confundidos con los que están en su ma¬yor plenitud y éstos con los más nocivos.
El que es pobre en vitalidad, el débil, empobrece también la vida; el que es rico en vitalidad, el fuerte, la enriquece. El primero es el parásito del segundo; éste da por exceso... ¿Cómo sería posible la confusión?...
Cuando el agotado se presentaba con la actitud de la acti¬vidad y de la energía superiores (cuando la degeneración im¬plicaba un exceso en la descarga intelectual o nerviosa), se le confundía con el rico... El despertaba el temor... El culto del loco es siempre también el culto del que es rico en vitali¬dad, del poderoso. El fanático, el poseído, el epiléptico religio¬so, todos los excéntricos han sido considerados como los ti¬pos superiores del poder: como "divinos".
Esta clase de fuerza que provocaba el temor pasaba ante todo por divina; éste era el punto de partida de la autoridad; se quería ver la interpretación de la sabiduría, se oía la sabi¬duría, se buscaba la sabiduría... De esta impresión nacía casi siempre una voluntad de "divinización", es decir, el de¬seo de una degeneración típica del espíritu, del cuerpo y de los nervios: una tentativa para encontrar el camino de esta forma de existencia superior. Hacerse enfermo, volverse loco, provocar los síntomas de perturbación, esto era hacerse más fuerte, más sobrehumano, más terrible, más sabio. De este modo se creía llegar a ser tan rico en poderío que se pudiera ceder parte de éste. Por dondequiera que se adoraba se bus¬caba alguien que pudiese ceder alguna cosa.
Lo que aquí inducía a error era la experiencia de la "em-briaguez". Esta aumenta en el más alto grado el sentimiento de poderío; por consiguiente, si se juzga con ingenuidad, el poderío de sí misma. En el grado más alto de poderío debía
32 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
encontrarse el más "ebrio", es decir, el extático. (Hay dos puntos de partida de la embriaguez: la mayor plenitud vital y un estado de nutrición morbosa del cerebro.)
49.
Agotamiento "adquirido" y no transmitido por la herencia: 1) "Nutrición" insuficiente, muchas veces por ignorancia de la manera cómo nos debemos alimentar, por ejemplo, en los sabios. 2) La "precocidad" erótica: una calamidad, sobre todo en la juventud francesa (sobre todo en los parisienses); el que sale ya del colegio corrompido y manchado para en¬trar en el mundo y no puede ya desembarazarse de las cade¬nas de sus inclinaciones despreciables y se hace irónico y des¬deñoso respecto de sí mismo: esclavos que poseen todos los refinamientos (por lo demás, ya en los casos más frecuentes, éste es un síntoma de decadencia de la raza y de la familia, como toda irritabilidad llevada al extremo; y también el con-tagio del medio; dejarse determinar por el ambiente es tam¬bién prueba de decadencia). 3) El alcoholismo, no el ins¬tinto, sino el hábito; la imitación estúpida, la asimilación vanidosa o cobarde a un régimen dominante. Qué beneficio es un judío entre los alemanes. Mirad qué embrutecimiento: la cabeza cubierta de cáñamo, el ojo azul, la falta de "esprit" se manifiesta en el rostro, en la palabra, en la actitud; la pe¬rezosa manera de estirar los miembros; la necesidad de repo¬so en el alemán no procede de la fatiga del trabajo, sino de una repugnante excitación y sobreexcitación provocada por los alcoholes.
50.
TEORÍA DEL AGOTAMIENTO.—El vicio, los enfermos del espíritu (especialmente los artistas), los criminales, los anarquistas, éstos no son clases oprimidas, sino el detritus de todas las clases de la sociedad...
Habiendo echado de ver que todas nuestras clases están penetradas de estos elementos, hemos comprendido que la so-ciedad moderna no es "sociedad", no es un "organismo",
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 33
sino un conglomerado enfermizo de Tschandalas, una socie¬dad que ya no tiene fuerza para excretar.
En qué medida se ha intensificado la enfermedad por la vida en común durante siglos :
Como formas morbosas. -La espiritualidad moderna. -La virtud moderna.
-Nuestra ciencia.
51.
EL ESTADO DE CORRUPCIÓN.—Comprender el lazo ín-timo que une todas las formas de la corrupción y no olvidar la corrupción cristiana (Pascal es el tipo de ella), ni la co¬rrupción socialista-comunista (consecuencia de la corrupción cristiana; la más alta concepción de la sociedad entre los so¬cialistas es, desde le punto de vista científico, la más baja en la jerarquía de las sociedades); la corrupción del "más allá": como si fuera del mundo verdadero, el del devenir, hubiese otro, el del ser.
No podría aquí haber "armisticio"; aquí es preciso extirpar, destruir, hacer la guerra; es preciso arrancar de todas partes la medida cristiana nihilista y combatirla bajo todos sus dis-fraces..., por ejemplo, en la "sociología" actual, en la "músi¬ca" actual, en el "pesimismo" actual (todas éstas no son más que formas del ideal cristiano).
O !o uno o lo otro es verdad; verdadero no quiere decir otra cosa sino que eleva el tipo humano...
El sacerdote, el pastor de almas, son malas formas de exis-tencia. Toda la educación ha sido hasta ahora miserable, ha carecido de dirección y de punto de apoyo, está repleta de contradicciones respecto de los valores.
52.
No es la naturaleza, cuando se muestra despiadada con los degenerados, la que es inmoral; el desarrollo del mal psíqui¬co y moral en la especie humana es, por el contrario, la "con-secuencia de una moral enfermiza y antinatural". La sensibi-
34 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
lidad de la mayoría de los hombres es enfermiza y antina¬tural.
¿De qué proviene que la humanidad esté corrompida bajo el aspecto moral y fisiológico? El cuerpo perece cuando un órgano está "alterado". No se puede reducir el derecho de altruismo a la fisiología, como el derecho a ser socorrido, la igualdad de la suerte; todo esto son primas para los dege-nerados y los mal nacidos (I).
No hay solidaridad en una sociedad en la que hay elementos estériles, improductivos y destructores que tendrán, por otra parte, descendientes más degenerados que ellos.
53.
Hay un efecto de la decadencia, profundo y absolutamente inconsciente, que se ejerce también sobre el ideal de la cien¬cia; nuestra sociología toda entera demuestra esta afirmación. Hay que reprocharla que no conoce por experiencia más que los productos de disgregación de la sociedad, lo que le hace tomar inevitablemente como norma del juicio sociológico sus propios instintos de disgregación.
La vida decadente en la Europa actual vincula en ellos su ideal social; éste se parece, hasta casi confundirse, al ideal de las antiguas razas que se sobreviven...
El instinto de rebaño, por otra parte—poder que es hoy soberano—, es algo fundamentalmente distinto del instinto de una sociedad aristocrática: el valor de la totalidad depende del valor de las unidades... Nuestra sociología entera no co¬noce otro instinto que el de rebaño, es decir, el de todos los "ceros" totalizados, en el que cada "cero" tiene "iguales derechos", en el que ya es una virtud el ser "cero"...
La evaluación que sirve para juzgar hoy día las diferentes formas de la sociedad se identifica absolutamente con la que concede a la paz un valor superior a la guerra; pero seme¬jante juicio es antibiológico y hasta es un producto de la de¬cadencia en la vida... La vida es una consecuencia de la gue-
(I) Se refiere a los que creen en el pecado original. (Nota del traductor.)
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 35
rra, la sociedad misma es un medio para la guerra... Mr. Her-bert Spencer, en cuanto biólogo, es un decadente; lo es tam-bién en cuanto moralista (ve en la "victoria" del altruismo algo deseable).
54.
He tenido la fortuna, después de miles de años pasados en la aberración y en la confusión, de haber vuelto a encontrar el camino que conduce a un "sí" y a un "no".
Yo enseño a decir "no" contra todo aquello que nos debi¬lita, contra todo aquello que nos agota.
Yo enseño a decir "sí" frente a todo lo que fortalece, lo que acumula fuerzas y justifica el sentimiento de vigor.
Hasta el presente, no se ha enseñado ni lo uno ni lo otro; se ha enseñado la virtud, el desinterés, la piedad o también la negación de la vida. Todos estos son valores de los ago¬tados.
Una larga reflexión sobre la fisiología del agotamiento me obligó a proponer la cuestión: ¿Hasta dónde los juicios de los agotados han penetrado en el mundo de los valores?
El resultado al cual he llegado ha sido tan sorprendente como es posible, aun para mí, que me sentía familiarizado ya con mundos bastante extraños; comprendía que todos los juicios superiores, todos esos juicios que se han adueñado de la humanidad, de la humanidad domesticada por lo me¬nos, se podían reducir a juicios de agotados.
Tras los nombres más sagrados encontré las tendencias más destructoras; se ha llamado Dios a todo lo que debilita, a todo lo que predica la debilidad, a todo lo que contagia la de-bilidad...; comprendí que el "hombre bueno" era una auto-afirmación de la "decadencia".
Esa virtud, que Schopenhauer decía ser la virtud supe¬rior y única, el fundamento de todas las virtudes, la "pie¬dad", he reconocido que era más peligrosa que cualquier vi¬cio. Dificultar por principio la elección en la especie, la puri-ficación de ésta de todos los fracasados; esto es lo que se ha llamado hasta ahora virtud por excelencia...
Hay que guardar respeto a la "fatalidad"; la fatalidad que dice a los débiles " ¡ desapareced! "
36 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
Se ha llamado Dios a esto, cuando se resistía a la fatali¬dad, cuando se hacía perecer y se dejaba pudrir a la humani¬dad. No se debe pronunciar en vano el nombre de Dios.
La raza está corrompida, no por sus vicios, sino por su ig-norancia; está corrompida porque no ha considerado el ago-tamiento como tal agotamiento; las confusiones fisiológicas son las causas de todo el mal...
La virtud es nuestra equivocación...
Problema: ¿ Cómo han llegado los agotados a hacer las leyes de los valores? ¿Cómo ha sido colocado cabeza abajo el instinto del animal hombre?
4. LA CRISIS DEL NIHILISMO Y LA IDEA DEL RETORNO
55.
Las posiciones extremas no son resueltas por posiciones más moderadas, sino por otras posiciones igualmente extre¬mas; pero éstas son posiciones invertidas. Así es como la creencia en la inmoralidad absoluta de la naturaleza, la fal¬ta de finalidad y de sentido llegan a ser la pasión psicológica¬mente necesaria, cuando la fe en Dios y un orden esencial¬mente moral ya no son cosas increíbles. El nihilismo apare¬ce entonces, no porque el disgusto de la existencia se haya hecho más grande que en otro tiempo, sino porque de una manera general nos hemos hecho desconfiados respecto de la "significación" que pueda tener el mal, y, si se quiere, la existencia. Lo único que se ha destruido ha sido una inter¬pretación ; pero como pasaba por la única interpretación, po¬día parecer que la existencia no tenía ningún sentido y que todo era "vano".
Que este "en vano" es el carácter de nuestro nihilismo ac¬tual es lo que queda por demostrar. La desconfianza en nues¬tras evaluaciones anteriores se acentúa hasta arriesgar la pregunta: "Todos los "valores", ¿no serán medios de se¬ducción para hacer que siga la comedia sin que llegue el desenlace?" Esta duración con un "en vano'' sin finalidad ni razón es la idea más paralizadora, sobre todo cuando com-
LA VOLUNTAD DE DOMINIO 37
prendemos que hemos sido engañados, sin haber tenido la fuerza de no dejarnos engañar.
Pensemos ahora esta idea en su forma más terrible: la existencia tal cual es, sin sentido y sin finalidad, pero vol-viendo constantemente de una manera inevitable, sin un des-enlace en la nada: "El eterno retorno."
Esta es la forma extrema del nihilismo: ¡la nada (el "ab-surdo") eterna!
Forma europea del budismo: la energía del saber y de la fuerza obliga a semejante creencia. Es la más "científica" de todas las hipótesis posibles. Nosotros negamos las causas finales; si la existencia tendiese a un fin, ese fin habría sido ya alcanzado.
Se comprende que lo que se persigue aquí está en contra-dicción con el panteísmo; pues la afirmación de que "todo es perfecto, divino, eterno", nos obliga igualmente a admitir "el eterno retorno". Y ahora se pregunta: esta posición afir¬mativa y panteísta frente a todas las cosas, ¿ha sido refutada por la moral? En suma, lo que ha sido superado es el Dios moral. ¿Un Dios "más allá del bien y del mal" tiene sen¬tido? ¿Podríamos imaginar un panteísmo orientado en tal sentido? ¿Suprimiremos la idea de fin en el proceso y afir¬maremos a pesar de esto el proceso? Esto sería lo que suce¬diese si, en el círculo de este proceso, en cada momento de este proceso, se alcanzase algún fin y este fin fuera siempre el mismo. Espinosa conquistó semejante posición afirmati¬va en el sentido de que, para él, cada momento tiene una ne¬cesidad lógica; y él triunfa de semejante conformación del mundo por medio de su instinto lógico fundamental.
Pero su caso no es más que un caso aislado. Que formase la base de todos los hechos, que se manifestase en todos los hechos, cada vez que fuese considerado por un individuo como su rasgo fundamental debería impulsar a este individuo a aprobar triunfalmente cada momento de la existencia uni-versal. Implicaría, precisamente, que este rasgo de carácter fundamental producía en él una impresión de placer que con-sideraba como buena y preciosa.
Ahora bien: la moral ha protegido la existencia contra la desesperación y el salto en la nada de los hombres y las cla-
38 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
ses que se sentían violentados y oprimidos por otros hom¬bres, pues la impotencia frente a los otros hombres y no la impotencia ante la naturaleza es lo que produce la amarga desesperación en la vida. La moral ha tratado como enemigos a los hombres autoritarios y violentos, a los dominadores en general, contra los cuales el simple debía ser protegido, es decir, ante todo alentado y fortalecido. Por consiguiente, la moral ha enseñado a odiar y a despreciar lo que constituye el rasgo fundamental del carácter de los dominadores: su "voluntad de poderío". Suprimir, negar, descomponer esta moral sería considerar el instinto más odiado con un senti-miento y una evaluación contrarios. Si el oprimido, el que su-fre, perdiese la fe en su derecho a despreciar la voluntad de poderío, su situación sería desesperada. Para que ello fuese así sería necesario que este rasgo fuese esencial a la vida y que se pudiese demostrar que en la voluntad moral estaba contenida de un modo disimulado esta "voluntad de pode¬río", no siendo dicho odio ni dicho desprecio más que una manifestación de tal voluntad. El oprimido se daría entonces cuenta de que se encontraba en el mismo terreno que el opresor y que no poseía privilegio, rango superior sobre éste.
¡Antes al contrario! No hay nada en la vida que pueda te¬ner valor si no es el grado de poder, a condición, claro está, de que la vida misma sea la voluntad de poder. La moral pre-servaba a los desheredados contra el nihilismo, prestando a cada uno un valor infinito, un valor metafísico, colocándole en un orden que no correspondía al poder terrestre, a la je¬rarquía del mundo: enseñaba la sumisión, la humildad, et¬cétera. Admitiendo que la creencia en esta moral sea destrui¬da, de aquí se seguiría que los desheredados se verían priva¬dos de los consuelos de esta moral y "perecerían".
Esta tendencia de "caminar a su perdición" se presenta como la "voluntad" de perderse, como la elección instintiva de lo que necesariamente destruye. El síntoma de esta auto-destrucción de los desheredados es la autovivisección, el en-venenamiento, la embriaguez, el romanticismo, ante todo la impulsión instintiva a actos por los cuales hacemos podero¬sos a nuestros enemigos mortales (erigiéndose, por decirlo así, en sus propios verdugos), la voluntad de destrucción como
LA VOLUNTAD DE DOMINIO
39
voluntad de un instinto más profundo aún, el instinto de la autodestrucción, la "voluntad de la nada".
El nihilismo es un síntoma; indica que los desheredados no tienen ya consuelo, que destruyen para ser destruídos, que, separados de la moral, ya no hay razón para que "se resig¬nen"; que se colocan en el terreno del principio opuesto y quieren también poder por su parte, forzando a los podero¬sos a ser verdugos. Esta es la forma europea del budismo, la "negación activa" por la cual la vida ha perdido todo su "sentido".
No hay que creer que el "dolor" sea ahora más grande en el mundo: ¡todo lo contrario! "Dios, la moral, la resigna-ción", eran remedios a grados de miseria excesivamente ba¬jos; el nihilismo activo se presenta en condiciones relativa¬mente mucho más favorables. El hecho mismo de considerar la moral como superada, implica un cierto grado de cultura intelectual; ésta, por su parte, un bienestar relativo. Cierta fatiga intelectual, llevada por una larga lucha de opiniones filosóficas hasta el escepticismo desesperado frente a toda filosofía, caracteriza igualmente el nivel, de ningún modo in¬ferior, de estos nihilistas. Pensemos en qué condiciones entra Buda en escena. La doctrina del Eterno Retorno se basará en hipótesis sabias (tales como las de la doctrina de Buda, por ejemplo, la idea de causalidad, etc.)
¿Qué sentido tiene actualmente la palabra "desheredado"? Es preciso considerar la cuestión, ante todo, desde el punto de vista fisiológico y no desde el punto de vista político. La especie de hombres más malsana de Europa (en todas las clases) forma el terreno propio de este nihilismo; esta es¬pecie considerará la creencia en el Eterno Retorno como una maldición; cuando se siente uno herido por ella no retrocede ante ningún acto. Querrá borrar no sólo de una manera pa¬siva, sino hacer borrar todo lo que hasta ese punto está des¬provisto de sentido y de finalidad. Bien es verdad que esto no es más que un espasmo, un furor ciego ante la certidum¬bre de que todo esto existía de toda eternidad, incluso este momento de nihilismo y de destrucción. El valor de semejante crisis es que purifica, que reúne los elementos semejantes y hace que se destruyan los unos a los otros; que asigna a
40 OBRAS COMPLETAS DE FEDERICO NIETZSCHE
hombre de ideas opuestas tareas comunes, sacando así a luz, entre ellos, a los débiles y a los vacilantes y provocando así una jerarquía de las fuerzas desde el punto de vista de la sa¬lud ; que reconoce, por lo que son, a los que mandan y a los que obedecen. Naturalmente, fuera de todas las conveniencias sociales existentes.
¿Quienes han sido los que aquí se han mostrado más fuer¬tes? Los más moderados, los que no tenían necesidad de dog¬mas extremos, los que no solamente admitían, sino que tam¬bién amaban una buena parte de azar, de absurdo. Los que pueden pensar en el hombre reduciendo un poco su valor, sin que por ello se sientan disminuidos ni debilitados: los más ricos con relación a la salud, los que están a la altura de la mayor desgracia y que, por esto, no temen la desgracia: hom¬bres que están seguros de su poder y que, con un orgullo consciente, representan la fuerza a que el hombre ha llegado.
¿Qué pensarán estos hombres del Eterno Retorno?
56.
PERIODOS DEL NIHILISMO EUROPEO
"Período de obscuridad", de las tentativas de todas clases para conservar lo antiguo y para no dejar escapar lo nuevo.
"El período de claridad": se comprende que lo antiguo y lo nuevo son antítesis fundamentales: los valores antiguos han nacido de la vida decreciente; los nuevos, de la vida ascen¬dente. Se comprende que el ideal antiguo es un ideal contra¬rio a la vida (nacido de la decadencia y determinante de la decadencia, bien que adornado por espléndidas vestiduras de la moral). Nosotros comprendemos las cosas antiguas y es¬tamos muy lejos de ser bastante fuertes para las cosas nuevas.
"El período de las tres grandes pasiones": el desprecio, la compasión, la destrucción.
"El período de la catástrofe": la aparición de una doctrina que pasa a los hombres por el tamiz..., el que lanza a los débi¬les, y también a los fuertes, a decisiones...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario